Desde hace más de una década iniciamos nuestra actividad como la primera clínica de periodoncia en exclusiva de Valencia. Durante todos estos años hemos tenido la oportunidad de resolver miles de caso de periodontitis de manera satisfactoria y de confirmar a lo largo del tiempo la eficacia del tratamiento y en especial de las revisiones posteriores para controlar la gingivitis piorrea y mantener la dentición. Es un placer, a estas alturas, ver diariamente a personas que llevan revisándose con nosotros durante tantos años, El paso del tiempo confirma definitivamente la eficacia de cuidarse un problema de encías. Lógicamente, la experiencia acumulada sirve para muchas cosas. A nuestro entender, una de las más importantes es poder plantearle a cada persona, las espectativas de tratamiento y de éxito a largo plazo, de la manera más realista posible.

Lo frecuente que es la enfermedad de las encías (gingivitis y periodontitis o piorrea), contrasta con la poca información que tiene la población dobre este problema.
Le invitamos a conocer el folleto informativo que solemos presentar a nuestros pacientes. Posiblemente resuelva alguna de sus dudas.
Mucha gente se entera de tener una periodontitis demasiado tarde. Por desgracia nos toca vivir situaciones lamentables cuando tenemos que contarle a una persona que su problema es grave y que incluso hay dientes que no podemos salvar.
En muchos de estos casos observamos la misma respuesta: “¿Pero cómo no me he enterado antes?” “Si yo me cuido y me cepillo mucho los dientes…”
La explicación a esto es que la periodontitis da pocas señales de aviso. Además una persona puede pensar que tiene la dentadura limpia y sana, al mirarse los dientes en el espejo, cuando en realidad su encía puede tener periodontitis (estar despegada del diente, con bacterias y sarro en el interior).
El objetivo del tratamiento es eliminar la causa, que son las bacterias que se esconden dentro de la encía y se pegan a la superficie de a la raíz del diente. También se debe eliminar el sarro, que es el resultado de la mineralización de las capas de bacterias. Este sarro es como si fueran fósiles de bacterias y se pega muy fuerte a la raíz del diente, por lo que cuesta trabajo eliminarlo. Esto lo hacemos con instrumentos pequeños y afilados, que desprenden y eliminan las bacterias y el sarro.
Cuando contamos lo anterior a la gente, nos miran con cara de miedo, preguntando.- ¿Pero eso dolerá mucho, no? O ¿Cómo pueden meter un instrumento dentro de la encía? La respuesta es sencilla: cuando la encía está enferma, esta despegada del diente: Dentro de ese espacio, igual que se metieron las bacterias, podemos meter instrumentos pequeños para eliminarlas. Y tampoco duele, en la medida en que la anestesia es eficaz.
Esta maniobra de desprendimiento y eliminación de las bacterias y el sarro se denomina raspado y alisado. También se usa el término curetaje, pero es inapropiado porque es un término que se aplicó para describir la maniobra de rascar la encía por dentro, cosa que ya no se hace.
En otras palabras, se trata de rascar la superficie de la raíz para dejarla limpia y permitir que la encía, que estaba despegada, se inserte nuevamente a la raíz.
En ocasiones se utiliza la cirugía, mediante el colgajo periodontal, que pretende separar más la encía, para tener mejor acceso a la limpieza. Otro objetivo de esta cirugía es darle una forma distinta a la encía para que se adapte mejor al los dientes, sobre todo cuando las bolsas eran profundas. Con ello se logra que las maniobras de cepillado sean más eficaces.
Junto a lo anterior es importantísimo controlas los factores de riesgo, como el tabaco, el bruxismo, etc. puesto que son factores que pueden determinar una mala evolución de la enfermedad.
Por último, no puede entenderse el tratamiento periodontal sin las revisiones posteriores, puesto que de estas depende el éxito a largo plazo.
Aunque un paciente se esmere con el cepillado dentario, es muy posible que algunas bacterias vuelvan acumularse en el interior de la encía y hagan que la enfermedad aparezca de nuevo. Hay que tener en cuenta que en la boca siempre hay bacterias y que la tendencia de estas es a pegarse a la superficie del diente, especialmente en el surco que hay entre el diente y la encía.
La revisión periodontal, también llamada mantenimiento o terapia de apoyo periodontal, consiste en hacer revisiones, habitualmente cada tres a seis meses según el caso, para evitar que la enfermedad reaparezca.
En cada revisión se hacen unas valoraciones de las posibles bolsas y de otros parámetros como la inflamación y los depósitos de bacterias. Estos datos se utilizan como guía para hacer una limpieza minuciosa y selectiva de las zonas que lo requieran.
En definitiva, el éxito del tratamiento dependerá del control de los factores de riesgo, del cepillado correcto y del cumplimiento de las revisiones. Está claramente demostrado que con las premisas anteriores pueden mantenerse estables en el tiempo, dientes que sufrieron una periodontitis grave.
El éxito del tratamiento y posterior mantenimiento periodontal es indiscutible, estando clara y ampliamente documentado. Cuando se controlan todos los factores con influencia negativa en la enfermedad, podemos lograr que dientes que han perdido gran parte de su soporte, se mantengan a lo largo del tiempo.
Por el contrario, cuando pese al tratamiento inicial no se cumple con el resto de factores: el cepillado correcto, la asistencia a revisiones, el control del tabaquismo, el llevar un protector nocturno (férula de descarga) en cado de apretamiento intenso (bruxismo), etc, las posibilidades de control de la enfermedad son mínimas.
¿Enfermedad moderna?En determinados casos no llegamos a plantear la relación de la periodontitis con lo que denominamos de manera ilustrativa “enfermedad moderna”. Una enfermedad moderna sería la relacionada con hábitos y estilos de vida presentes en nuestra sociedad: el estrés, el descuido en términos de salud, el apretamiento o rechinar de dientes, el tabaco…
No es muy raro, ni mucho menos, que nos entrevistemos por primera vez con un paciente que llega corriendo a nuestra consulta, con prisas, estresado, con el móvil abierto para cualquier llamada urgente, con problemas de tiempo para organizar sus citas… Si además esta persona fuma y rechina sus dientes… entonces tenemos un problema de muy difícil solución.
A veces hace más daño a una persona el conjunto de factores de riesgo anteriores que las bacterias que pueda tener. Pueda ser así porque esas bacterias van a sacar provecho de esa persona predispuesta, con unas defensas más bajas ante la enfermedad.
Determinadas lesiones donde se perdió el hueso que soporta los dientes, pueden tratarse quirúrgicamente con materiales y o sustancias que favorecen la regeneración del hueso perdido y del resto de estructuras que soportan el diente.
Pero no todas estas lesiones responden a este tratamiento, ya que deben cumplirse unos requisitos en el tipo de lesión y en el propio paciente.
Aunque la regeneración periodontal puede tener magníficos resultados, la realidad es que no es aplicable a rodos los pacientes y de serlo, no es en toda la boca, sino en una o varias zonas puntualmente. El tejido que se regenera tiene lugar dentro de la encía, por lo que no es perceptible por la persona esa regeneración.
Esta realidad contrasta con las expectativas de gente con la que hemos hablado, que piensa que es posible regenerar todo el tejido perdido. Lamentablemente esto no es posible; cuando la perdida del hueso es uniforme, “en masa”, como suele suceder, no hay manera de recuperar esta pérdida.
Este es el motivo por el que no podemos solucionar la aparición de “huecos negros” entre los dientes por la perdida del hueso y de la encía. Esta información se completa en el capítulo “Los huecos entre los dientes”.
Llamamos recesión gingival a la pérdida de encía, que deja parte de la raíz expuesta. Esta perdida se produce por uno o varios factores combinados, como son la presencia de una encía demasiado fina, la inflamación por bacterias propia de la gingivitis, la periodontitis, y el desgaste por un cepillado traumático.
Existen técnicas mediante injertos de encía que nos permiten crear la encía que faltaba y cubrir la raíz expuesta.
En ocasiones podemos cubrir toda la raíz expuesta, que es cuando el hueso entre los dientes está intacto. Por el contrario, cuando el hueso entre los dientes se ha perdido por la periodontitis, sólo podemos cubrir con el injerto hasta la parte más alta del hueso que queda.
El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes y es un hábito mucho más habitual de lo que se piensa.
La mayoría de las personas mostramos algún signo de bruxismo, habiéndose establecido que sólo del 5 al 20 % somos conscientes de este hábito.
Lógicamente es más consciente quien hace ruido al rechinar sus dientes, pero esto no significa que quién no haga ruido no tiene bruxismo.
El bruxismo se produce con mayor frecuencia e intensidad durante el sueño, aunque también puede tener lugar durante el día.
Existe una clara relación entre el bruxismo y el estrés resultante de los problemas puntuales o de ansiedad y otros trastornos psíquicos. Además, este hábito es muy dinámico, tanto en el tiempo como en su intensidad.
También durante la infancia esta presente el bruxismo. En muchos casos es el resultado de una adaptación fisiológica mediante el desgaste de los dientes, conforme erupcionan. En otros casos, como en el adulto, puede haber una relación con el estrés. La intensidad del ruido puede no reflejar la verdadera intensidad del bruxismo. Este ruido puede producirlo el desgaste de un diente superior con el inferior y dejar de hacerlo cuando las superficies del diente se han desgastado y adaptado.
En el adulto, cuando el bruxismo es importante, las consecuencias también lo son: dolor y contractura muscular, dolor de cabeza, limitación de la apertura bucal y problemas de articulación temporomandibular.
Esta articulación está cerca del oído y en algunos casos llegan a confundirse problemas de oído con los propios de la articulación.
También puede haber repercusión sobre los propios dientes, no solo por el desgaste de sus superficies, sino porque la presión excesiva sobre los dientes llega a producirán verdadero “dolor de muelas”.
Pondremos un ejemplo de una situación relativamente frecuente, que consiste en una persona que acude a la consulta de urgencia, con un gran dolor en una muela (sin caries ni otros problemas visibles), y una profunda alteración del estado de ánimo. En estos casos la persona llega a decir: ”La boca me está afectando a nivel general. Estoy hecho polvo...”. Realmente en muchos casos así, la persona se encuentra mal de entrada y el bruxismo se acentúa, repercutiendo en los dientes.
El tratamiento del bruxismo suele abarcar varios frentes: el uso nocturno de un protector denominado férula de descarga; relajantes musculares, fisioterapia y por supuesto el control y tratamiento de las situaciones estresantes.
La aparición de huecos oscuros entre los dientes es la consecuencia de la pérdida de la encía y del hueso que sujeta los dientes.
Una vez aparecen estos huecos, no es posible crear de nuevo el tejido perdido. Es más, el tratamiento periodontal conlleva un aumento de estos huecos, cuando la perdida de hueso es importante. Este aumento se produce porque la encía se desinflama con el tratamiento y en consecuencia disminuye de tamaño.
En ocasiones hablamos con una persona que renunció a tratarse por el temor a que le sucediera lo anterior en sus dientes de delante. Cuando le vimos de nuevo dos años más tarde, su enfermedad había progresado y la perdida del hueso y encía había aumentado estos huecos mucho más que si se hubiera tratado.
Cuando estos huecos representan un problema estético para la persona, existen excelentes resultados utilizando carillas de porcelana. Se trata de unas láminas que se pegan sobre el diente tras tallarlo en su parte visible (no se talla todo el diente como cuando se hace una funda). Estas carillas son más anchas que el diente, con lo que se logra cerrar el hueco que había.
Encontrará más información sobre el tema en el capítulo de estética.
Otra consecuencia de que los huecos aumenten es que pueden quedar restos de alimento entre los dientes con más facilidad. Es cierto, pero de la misma maneta que estos restos se retienen, se pueden eliminar fácilmente al utilizar la seda dental o el cepillo interdental. En cambio antes de hacer el tratamiento y tener la encía suelta, parte de estos restos, y sobre todo las bacterias, se introducían dentro de la encía.
Es frecuente que la encía y los dientes de los niños den algún susto que otro a los padres. Afortunadamente la mayoría de estas situaciones no revisten gravedad y siempre es grato para nosotros explicar que no hay motivo para esa preocupación. En los niños es casi constante la inflamación de encía (gingivitis) como resultado de la salida de los dientes (erupción dentaria) y sobre todo por la presencia de bacterias (placa bacteriana) por falta de cepillado o cepillado incorrecto. Suelen ser situaciones reversibles conforme erupcionan los dientes y mejora la higiene. Existen enfermedades importantes de la encía (periodontitis) en los niños, afortunadamente poco frecuentes. Se trata más bien de enfermedades generales que repercuten también en la encía, así como en otras partes del organismo. En las revisiones periódicas que deben tener los niños, el profesional identificará cualquier problema importante de este tipo. La situación que más habitualmente preocupa a los padres es el momento en que salen los dientes definitivos mientras caen los dientes de leche. La encía está inflamada alrededor de estos dientes que se pierden y o salen, dificultando la masticación y el cepillado. Para colmo, los dientes definitivos de delante raramente salen en su sitio, apareciendo inclinados o torcidos. Hay que darle tiempo al tiempo para que el desarrollo mejore estas situaciones. En cualquier caso, el profesional indicaría la posibilidad y momento de cualquier corrección ortodóncica. Otro susto frecuente resulta de ver que alguno de los incisivos inferiores definitivos que está saliendo, o que ha salido, se ve más largo porque tiene poca encía o la ha perdido. Algunos padres nos llegan a preguntar si ese diente definitivo se va a perder. Afortunadamente no. Estas situaciones son frecuentes y no suelen revestir gravedad. Se suelen producir porque ese diente está localizado más hacia el exterior del arco del hueso y su encía y por tanto se queda más descubierto y o con una banda de encía muy fina. Este tejido puede pederse y quedar incluso expuesta la raiz, pero por llamativo que sea el caso, no suele ser grave. En ocasiones está indicado hacer un injerto de encía para reponer la encía ausente y cubrir la raíz. Hace años estos injertos se hacían con más frecuencia. Actualmente se espera en algunos casos, ya que con el desarrollo puede desaparecer el problema, mientras que en otros casos, más severos, se indica tal injerto de entrada. En las revisiones periódicas del niño se le informará sobre cualquier problema de este tipo.
Esta pregunta nos la hacen muchos padres que han padecido esta enfermedad y no quieren que le suceda lo mismo a sus hijos. La periodontitis puede comenzar durante la juventud. Puesto que la enfermedad tiene pocas manifestaciones y suele presentarse en mucha gente, está indicado el examen rutinario de la población general para identificar ya en la juventud si existen lesiones de encía (bolsas periodontales) haciendo la exploración oportuna. Es necesario que la población asuma que aunque el sangrado de encías sea normal (por suceder a mucha gente), es expresión de una enfermedad que se debe prevenir y tratar. Nos llama positivamente la atención ver que los padres que han padecido periodontitis, traigan a sus hijos con el fin de identificar si tienen el problema y poder detectarlo a tiempo. Esto nos parece una idea estupenda por dos motivos. En primer lugar, porque puede haber una predisposición natural, incluso heredada, a padecer la enfermedad (esta predisposición se relacionaría con unas defensas más lentas para las bacterias de la periodontitis). En segundo lugar, porque por lo frecuente que es la enfermedad, debemos explorar a toda la población para identificar el problema a tiempo. Nos complace enormemente ser testigos de lo mucho que cambian las cosas. Hace algunas décadas, la inmensa mayoría de la población no era ni examinada ni tratada de su periodontitis. Por ello una mitad o más de la población de mayor edad no tiene dientes. Hoy en día, identificados y tratamos el problema, cada vez más a tiempo, y comprobamos como los padres y los profesionales formamos un equipo para evitar que la enfermedad se desarrolle en nuestros menores. Existe una variante de enfermedad periodontal conocida como gingivitis ulceronecrotizante, que se presenta más en los jóvenes. Se trata de una rápida destrucción de la encía entre los dientes y que puede evolucionar con la pérdida del hueso al hacerse crónica. La causa son determinadas bacterias en combinación con unas defensas bajas. Lo diagnosticamos asociado a situaciones de estrés, exámenes, tabaquismo y falta de higiene.